Lo que me tomó diez años aprender de manifestación te lo explico en 5 minutos
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Mar Letarotiste
7/23/20268 min leer


Durante años creí que cuanto más hiciera, más rápido iban a llegar los resultados de mi manifestacion.
Más afirmaciones.
Más técnicas.
Más visualizaciones.
Más historias para que él las viera y asi se acelerara todo.
Más esfuerzo.
Me levantaba pensando en lo que quería manifestar y me acostaba preguntándome por qué todavía no había llegado.
Podía repetir durante una hora:
Me elige.
Me desea.
El dinero llega fácilmente.
Todo funciona a mi favor.
Pero cinco minutos después abría Instagram para comprobar si él había visto mi historia.
Miraba las ventas.
Revisaba el teléfono.
Me preguntaba cuándo iba a vender.
Volvía a repetir.
Volvía a hacer otra técnica.
Y pensaba que estaba manifestando.
En realidad, estaba entrando todos los días en el mismo estado:
No lo tengo. Todavía no llegó. Necesito hacer algo para conseguirlo.
Y eso fue lo que me tomó diez años entender.
No manifiesta la técnica. Manifiesta tu estado interno.
Podés hacer veinte técnicas por día.
Podés llenar cuadernos enteros con afirmaciones bonitas.
Podés subir una historia para que él te vea y convencerte de que lo hiciste “desde tu nueva versión”.
Pero si por dentro seguís preguntandote:
¿Y cuándo llega?
¿Por qué no me elige?
¿Por qué no me escribe?
¿Dónde están las ventas?
¿Por qué todavía no pasó?
tu estado interno sigue siendo ausencia.
Manifestás porque no lo tenés.
Hacés más porque no lo tenés.
Intentás más porque todavía no llegó.
Y todo ese esfuerzo solo refleja una cosa:
NO ESTÁ ACÁ.
Ouch.
La mujer que repite cincuenta afirmaciones porque confía no se siente igual que la mujer que las repite cincuenta veces porque está entrando en pánico.
Las palabras pueden ser idénticas.
El estado interno no.
Una dice:
Esto ya es mío.
La otra dice:
Necesito repetirlo una vez más porque todavía no lo veo.
Y ahí está toda la diferencia.
Hacer más no siempre significa creer más
Imaginá esta escena.
Un hombre deja de hablarte.
Vos decidís manifestar que vuelva.
Hacés una técnica a la mañana.
Otra al mediodía.
Dormís una siesta con un audio.
A la noche escribís afirmaciones.
Pero entre una técnica y la otra:
revisás si está conectado;
mirás a quién empezó a seguir;
subís una foto para provocar una reacción;
analizás qué dijiste la última vez;
preguntás cuándo se va a mover el 3D;
necesitás que pase ahora para poder sentirte bien.
internamente te sentis insegura, inquieta, ansiosa.
Decís que estás manifestando una relación.
Pero tu cuerpo está viviendo abandono.
Tu cabeza está esperando rechazo.
Tu día entero está organizado alrededor de su ausencia.
Tu estado de ser es:
No lo tengo a él.
No tengo la relación.
No soy elegida.
Necesito que aparezca para estar bien.
Ahora llevemos lo mismo al dinero.
Querés más ventas.
Publicás más.
Creás otra oferta.
Cambiás el precio.
Mandás otro email.
Revisás Hotmart.
Volvés a revisar.
Pensás:
No tengo ventas.
No tengo suficiente dinero.
Se me va a terminar.
Tengo que hacer más.
Tengo que esforzarme más.
Entonces hacés más desde el miedo a no tener.
Creés que más esfuerzo va a producir un mejor resultado.
En el mundo visible muchas veces aprendimos eso:
Trabajo más, consigo más, me esfuerzo.
Pero en el mundo invisible no funciona así.
Porque no importa solamente lo que hacés.
Importa quién está haciendo todo eso.
¿Quién está manifestando?
¿Está manifestando la mujer que ya se siente elegida?
¿O la mujer que está haciendo mil técnicas para dejar de sentirse rechazada?
¿Está creando la mujer que confía en que el dinero está disponible?
¿O la mujer aterrada porque cree que en cualquier momento se queda sin nada?
¿Está visualizando la mujer que se siente deseada ahora?
¿O la que necesita que un hombre la desee para poder sentirse deseable?
La técnica sola no alcanza porque debajo de la técnica siguen viviendo:
tus pensamientos sobre el amor;
tus pensamientos sobre el dinero;
tus sentimientos asociados a recibir;
tus creencias subconscientes;
la forma en la que reaccionás cuando afuera todavía no aparece lo que querés.
Si tu foco sigue siendo:
No lo tengo.
manifestás más de eso.
No porque estés siendo castigada.
No porque hiciste mal una técnica.
Sino porque seguís viviendo desde la versión que espera que algo externo venga a salvarla y cambien magicamente las cosas.
No se trata de fingir
Cuando digo que tenés que entrar en la versión tuya que ya lo tiene, no te estoy diciendo que te mientas.
No significa mirar una cuenta vacía y gritar que sos millonaria mientras sentís terror por dentro.
No significa afirmar que tenés una relación maravillosa mientras pasás seis horas revisando si él sigue a otra mujer en instagram.
No significa tapar el miedo con frases empoderadoras.
Tampoco significa repetir más afirmaciones desde el mismo estado de duda y miedo.
No es:
Voy a hacer todo esto durante el día para conseguir una relación.
No es:
Voy a hacer todo esto para conseguir ventas.
Es entrar literalmente en otra versión de vos y sostenerla.
Cerrar los ojos.
Entrar con la mente.
Y empezar a vivir, primero adentro, como si eso ya fuera tuyo.
No mañana.
No cuando él escriba.
No cuando entren las ventas.
Ahora.
Sentirte deseada ahora, aunque no tengas una notificación que lo confirme.
Sentir la relación ahora, aunque todavía no puedas verla con los ojos.
Contar miles de dólares en tu imaginación aunque todavía no estén visibles en tu cuenta.
No para escapar de la realidad.
Para dejar de usar lo visible como autoridad que te diga quién sos y qué podes tener.
Y no, esto no se puede hacer con ansiedad y obsesionada
No podés entrar en la versión que ya lo tiene mientras sentis urgencia por dentro.
No podés sentir abundancia con el cuerpo preparado para otra catástrofe economica.
No podés vivir el final mientras revisás cada cinco minutos si ya llegó y te caes cuando ves que no.
Por eso este proceso yo lo llamo:
slow, deep, no anxious, no effort.
Lento.
Profundo.
Sin ansiedad.
No se trata de hacer más.
Se trata de cambiar tu forma diaria de vivir mas regulada, mas presente.
Pasar de una vida acelerada, obsesionada y persiguiendo, a una vida conectada con vos.
Porque vos querés que otro te desee.
Pero vos no te deseás.
Querés que llegue más dinero.
Pero por dentro tenés pánico de que el dinero llegue y se termine.
Querés que te elijan.
Pero abandonás tus planes, tu calma y tu identidad cada vez que alguien aparece.
Querés una relación estable.
Pero vivís reaccionando a cada silencio como si fuera una emergencia.
No podés ser una con tus deseos mientras seguís tratándolos como algo lejano que tienen que venir a salvarte.
Volverte una con tu deseo
Ser una con tu deseo significa dejar de sentir que está separado de vos.
No vivir pensando:
Algún día voy a ser esa mujer.
Sino empezar a preguntarte:
¿Cómo piensa hoy esa mujer?
¿Cómo se mueve?
¿Qué deja de tolerar?
¿Qué deja de perseguir?
¿Cómo se siente un martes cualquiera?
¿Qué hace cuando todavía no ve resultados?
La nueva versión no existe solamente cuando se viste diferente.
No aparece porque se tiñe el pelo y parece otra.
No nace porque sube una foto más perra.
Se construye cada día. se sostiene cada dia.
Cuando no interpreta una ausencia como una prueba de que no vale.
Cuando no trabaja hasta destruirse para sentir que merece recibir.
Cuando deja de pedirle al mundo que le confirme quién es.
Primero tenés que instalar calma
Antes de intentar manifestar una relación, más ventas o el deseo de otra persona, tenés que preparar el terreno.
Y el terreno sos vos.
Primero necesitás salir del modo emergencia.
Dejar de vivir como si cada silencio, cada baja de ventas y cada demora significaran que algo salió mal.
Instalar calma en tu sistema nervioso.
No para quedarte quieta para siempre.
Para dejar de actuar desde el pánico.
Cuando aparece la calma, podés empezar a elegir.
Podés imaginar sin desesperación.
Podés escuchar un audio sin preguntarte cada treinta segundos cuándo va a funcionar.
Podés entrar en una escena mental y vivirla como una experiencia presente, no como una súplica para que el futuro cambie.
Ahí los audios, las escenas y la imaginación empiezan a cumplir otra función.
No son técnicas para conseguir algo.
Son espacios para practicar ser la mujer que ya lo tiene.
En mi app tenes muchisimos de estos audios y escenas listos para darle play y vivirlos.
Todo comienza en tu mente
Todo lo que imaginamos adentro empieza a proyectarse afuera.
Todos nuestros dialogos mentales manifiestan.
Todos nuestros miedos.
Las personas en nuestra vida terminan reflejando, una y otra vez, lo que pensamos de ellas, de nosotras mismas, de los vínculos.
Pensás que alguien te va a traicionar. Te traiciona.
Vivís vigilando.
Interpretás cada movimiento como una amenaza.
Te relacionás desde ese lugar.
Y la historia termina confirmando exactamente lo que ya vivías por dentro.
Por eso, para cambiar lo que ocurre con otros, primero tenemos que cambiar los pensamientos.
No controlar a la otra persona.
No obligarla a comportarse de una manera.
Cambiar la versión de nosotros que entra en esa relación esperando abandono, rechazo, traición o falta.
Las dos Sophies
Hay dos Sophies que ves en mis cuentas de Instagram.
La Sophie ansiosa, desregulada, que idealiza a un hombre, esa es mi version 2018 de pelo castaño.
Y la Sophie de pelo turquesa, que ya no espera que alguien la elija para empezar a vivir.
No cambió solamente el pelo.
No cambió solamente la ropa.
No cambió el hombre.
Cambió ella por dentro.
Antes dejaba que él la regulara.
Si él aparecía, estaba bien.
Si él desaparecía, se derrumbaba.
Si él miraba una historia, recuperaba la esperanza.
Si no contestaba, perdía el día.
Después empezó a regularse desde adentro.
Empezó a elegirse antes de esperar que él la eligiera.
Dejó de poner su vida en pausa.
Dejó de usar el comportamiento de otra persona como una medida de su valor.
Y ese cambio no ocurrió en una escena espectacular.
Ocurrió sosteniendo todos los días su versión nueva y regulandose desde adentro.
El cambio no es hacer de cuenta
No alcanza con parecer segura.
No alcanza con vestirte diferente.
No alcanza con decir que sos magnética.
No alcanza con repetir:
Yo soy elegida.
si después aceptás cualquier cosa para no sentirte sola.
El cambio es sostener una forma distinta de ser cuando nadie te está mirando.
Es pasar de una vida acelerada, obsesionada y persiguiendo en tus relaciones…
de esforzarte para que te elijan…
de hacer más para sentir que merecés…
a una vida conectada con vos.
Una vida en la que ya tenés adentro lo que deseás, aunque todavía no puedas verlo.
Más ventas.
Una relación.
El deseo de otra persona por vos.
Todo comienza en tu mente.
Tu mente es la que manifiesta todo lo que vivís.
Y si cambiás lo que hay en tu mente, inevitablemente empieza a cambiar lo que ocurre afuera.
No necesitás otra técnica para agregar a la lista.
Necesitás dejar de practicar todos los días la versión que no tiene.
La que espera.
La que persigue.
La que revisa.
La que hace más porque tiene miedo de que nada llegue.
La manifestación no empieza cuando repetís una frase.
Empieza cuando dejás de vivir como la mujer que todavía está esperando permiso para poder tener todo lo que desea.
El paso a paso para recuperar la vida que perdiste esperando que te elijan esta en mi APP.
Pero primero, lavate la cabeza todos los dias porqie tiene OLOR.
OLOR A ABANDONO.
OLOR A MIEDO.
Podes entrar aca en lista de espera:

