TU SUELDO DE SIRVIENTA
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Mar letarotiste
7/16/20263 min leer


Estás en la fila del super.
Tu "casi algo", tu "roomie con beneficios" (llamalo como quieras para disfrazar tu miseria) está parado al lado, chequeando el celular.
En el carrito hay: tres paquetes de galletitas que le gustan a él, el jabón para lavar su ropa, la comida de su gato y una cerveza artesanal que solo toma él. De las cosas que vos consumís, hay un yogur descremado y tampones.
La cajera escanea el último producto. Te dice el precio.
Antes de que ella diga el monto, vos ya tenés la tarjeta en la mano.
La sacás rápido, con una eficiencia casi mecánica.
Mirás a la cajera con una sonrisa que dice "somos re modernos e independientes, pagamos 50/50".
"Cobrame la mitad, por favor" decis vos.
Él levanta la vista del teléfono dos segundos, se queja de la inflación y te dice "gracias gorda".
Vos te sentís genial. Te sentís una "buena mina".
Cero drama. Una compañera. Una mujer que no necesita que la mantengan y que puede pagar lo suyo.
¿Querés la autopsia real de esa escena, o preferís seguir viviendo en Disney?
Esa tarjeta que sacaste tan rápido es el pago de tu impuesto a la soledad.
No estás siendo independiente.
Estás subsidiando a un parásito emocional.
Él no te quiere a vos. Quiere la comodidad que le financiás.
Quiere que su ropa esté limpia, que haya comida en la heladera y que haya una concha disponible para cuando tenga ganas de coger un martes a la noche. Y vos, en tu desesperación por no quedarte sola, te pusiste el delantal y le pagás para que se quede.
LA PSICOLOGÍA DE TU HUMILLACIÓN
Miedo a perder: No lo dejás porque ya invertiste tanto tiempo, energía, paciencia y transferencias bancarias en ese tipo, que irse se siente como perder una inversión. Te quedás porque te da pánico que una semana después de que lo eches, se ponga de novio con otra y a ella sí la trate bien. Tengo noticias: ya la está tratando mejor que a vos, simplemente a vos te usa de base de operaciones.
Ser como la mamá o peor: Un hombre no puede desear a una mujer a la que ve como su madre. Al resolverle la vida, al financiar su mediocridad, al estar 100% disponible, mataste el misterio. Ya no hay nada que desear, porque ya lo tiene todo de arriba.
El Inquilino Emocional: Tu sistema nervioso está aterrorizado. Creés que si dejás de pagar la mitad del súper, si dejás de lavarle la ropa y si le exigís que se comporte como un hombre responsable, él se va a dar cuenta de que no te necesita y te va a dejar en visto para siempre. Y tenés razón.
No es tu compañero de vida, es un pensionista cómodo al que le financiás la existencia para que te haga el favor de calentarte la cama.
LA CONSECUENCIA
Te va a exprimir hasta que le dejes de divertir o hasta que otra, una que no actúe desde el miedo, le exija que se esfuerce mas sin sonar como un acting.
Y ahí lo vas a ver: a los dos meses de dejarte por "no estar listo para una relación" con vos, va a estar publicando fotos de una cena romántica que él pagó completa, con una mina que jamás le lavó un calzón.
La dignidad no se recupera quejándote en un grupo de WhatsApp.
Se recupera cuando te da asco tu propia disponibilidad.